De la moto de Full Chola a la de Libertador Morales
Cuando me enteré de la existencia de una película venezolana con el nombre de Libertador Morales, dirigida por Efterpi Charalambidis, no pude más que sentir curiosidad por la historia de un motorizado justiciero en las calles de Caracas. Me enteré que esta película estaba ya en las salas de cine el mismo día que ví, a Adolfo Hitler morir bajo el fuego provocado por el celuloide ardiendo en una sala de cine, en una excelente emboscada muy bien tramada por el maestro de Knoxville.
La verdad en un primer momento (sin ver la película) me pareció algo redundante (y mas en estos tiempos) el concepto de la misma que pude percibir en el póster y el trailer. Hasta cometí el pecado de prejuzgar a la película. Algo no me cuadraba.
El póster presenta a un motorizado en su vehículo con una placa que dice: Moral y Luces, El título de la película es: Libertador Morales, y el epíteto correspondiente es “El Justiciero”. Me parecía un concepto recargado en su intención. Además dice “Un mototaxista diferente” Pensé: Cualquier alusión al padre de la patria ya está sobreentendida en el título, ¿Por qué recalcar tanto el concepto? o ¿por qué, en todo caso presentarlo así, todo para su primera lectura? Con un simple guiño era suficiente. Algunas cosas se pueden sugerir de diferentes maneras y no es necesario darle al espectador todo ya masticado para que solo digiera a gusto. Llégué a pensar: ¿Más manoseo a la memoria de Simón José Antonio?
Que conste que aún no había visto ni siquiera el trailer.
Si, si, yo también pensé en eso. Una película producida por la Villa del Cine debería convertirse (según mi disociado juicio) por antonomasia en un producto de evidente contenido social. Un bombardeo a primera vista del mensaje que debe prevalecer hasta concluir el film (era de suponerse), y no en una experiencia en la que cada espectador debería, al engancharse en la trama y el drama de los personajes, ir tejiendo un criterio propio y sacar conclusiones de la pretendida enseñanza. Pero (para mí) el cine es otra cosa.
Este punto de vista no era mas que un prejuicio y no estaba debidamente comprobado en su momento, pues limitaciones geográficas, económicas y de tiempo me impiden (en muchos casos) sopesar uno a uno los filmes producidos en nuestro país. Mucho mas aun, los producidos por la ya citada productora estatal. Además no había caído la película en mis manos.
Libertador Morales no es una película que pretende, la interpretación de cada quien a su modo, es una película moralista y aleccionadora. Desde el comienzo, esa es su fortaleza.
¿Usé la frase el cine es otra cosa? Sí, lo hize. Y es verdad. En el caso de este film, la verdad, es otra cosa. Quiero decir, al verla te das cuenta que Libertador Morales como película es otra cosa.
Entretenida.
Rítmicamente bien narrada (no aburre).
Agradable fotografía. Con detallitos.
Dirección de arte cuidada, inteligente.
Excelentes actuaciones.
Banda sonora o música, justita ni más ni menos. Tropical.
Si, si, no se adelanten. Bien escrita, bien dirigida.
Se agradece: Un comienzo bien estructurado, un hilo que hace volver al protagonista a su punto de partida teniendo un final feliz.
Ninguna tendencia a volcar la película hacia la realidad polarizada actual, sino mas bien, presentando valores y comportamientos comunitarios que enseñan que cuando se es víctima de algunas situaciones hay que permanecer unidos en la búsqueda de las soluciones.
El drama humano del protagonista desde la perspectiva de la familia, siendo ésta el elemento fundamental en la formación de los ciudadanos y su futuro rol en la sociedad.
Buena iluminación. Gracias, gracias.
Para pensar: Un comisario de policía es hecho preso al final, como evento justo y moralizante. Los semiólogos tirando lápiz de seguro.
Después de Domingo de Resurrección, Libertador Morales se puede convertir en una comedia venezolana adecuada para televisar sopotocientas veces.
Un nuevo héroe tan nuestro como Cantinflas, Batman o El Enmascarado de Plata.
¿O es que a Batman, Cantinflas y al Enmascarado no los hicimos nuestros?.
Publicado el diciembre 12, 2009 en Cine y etiquetado en Adolfo Nittoli, Alba Vallvé, Alberto “Paisa” González, Armando Lozada, blogacine, Cine, cine venezolano, Dilia Waikkarán, Efterpi Charalambidis, Jean Polanco, José Manuel Suárez, la villa del cine, Libertador Morales, Marco Antonio Alcalá, Marco Antonio Suniaga, Osman Miranda, Rafael Gil, Yúlika Krausz, Yugui López. Guarda el enlace permanente. 1 comentario.


Excelente reseña.