Titular de periódico uruguayo: “Venezuela No Existís”

Me produjo risa cuando, en una entrevista radiada por el Circuito Onda, escuché decir a alguien del equipo de productores de “Vinotinto, la Película”: “Tienen que ver esta película porque el que no la vea no es venezolano”. Me pareció muy simple el argumento, lanzado, se entiende, para convocar al público alrededor de un filme, un documental que a la postre estaba en cartelera. No lo vi sin embargo, aunque me llamó la atención que todas las críticas leídas en el portal Blogacine.com concluían en lo mismo: una buena película que nos reencuentra con el sentir nacional alrededor de nuestra selección de fútbol.
Meses después, gracias a un dealer del centro de la ciudad de San Cristóbal, cayó en mis manos finalmente esta excelente película, la cual tiene un mensaje claro que se deja ver en toda su extensión: sólo los niños creyeron en la ilusión mundialista de Alemania 2006; el resto, la fanaticada, los medios de comunicación, estuvieron alrededor con otros intereses y no creyeron totalmente en la idea profesada por Richard Páez Monzón.
El resto _de la película, se entiende_ es esa magia tan característica del cine, la que implica mostrar la realidad de cerca a 50 centímetros del sujeto, en sonido Dolby y con una cadencia de 24 cuadros por segundo: las barras entrando al estadio de Maracaibo con camisetas mitad vinotinto y mitad brasileña; un niño, en Mérida, hablando de fútbol como si tuviera cincuenta años de edad, y otro niño en la tribuna pronosticando que los brasileños se lo iban a “mamar”, expresión que luego Maradona acaso repetiría en una de sus famosas ruedas de prensa. Risas, lágrimas y ‘madrazos’, todo tan característico en este deporte, rematado por una ‘invitación’ a leer la biblia para apaciguar la fanática ilusión de aquel mismo niño trajeado de color vinotinto. La pizarra del “Centenario” recogiendo la mejor imagen de la película, la frustración, la incredulidad, la traición… Un titular de la prensa deportiva uruguaya afirmando, del mismo modo que sobre el acero del Titanic reza “Dios no existe”: “Venezuela no existís”. Y esa noche eran ellos quienes se hundían.
Publicado el enero 6, 2010 en Cine. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.


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